El cuadro reunificado que ha sido tres cuadros distintos.

Os presento a Max Jakob Friedlände (1867-1958), historiador del arte experto en pintura flamenca primitiva (SXV – XVI) sobre la que escribió más de 30 obras incluyendo una enciclopedia de ¡14 tomos!

Max Friedländer 1927 (Berlín) (Foto: ullstein bild)
El señor Max Friedländer en 1927 (Berlín). Foto: ullstein bild.

Max Friedlände identificó numerosas obras maestras de la pintura holandesa por toda Europa (alguna en España) que compró y llevó a Alemania para poblar las salas de la pinacoteca nacional de Berlín, museo del que acabaría siendo director (1929-1933) hasta que fue expulsado por judío. Acosado y difamado por los nazis en 1939 se retiró a Amsterdam con todo su biblioteca y allí vivió durante la IIGM paradojicmente bajo la “protección” que le proporcionó otro exquisito conocedor de arte, el ministro del aire nazi Göering el cual solicitó expresamente “respetad al judío Friedlände”.  

Gran aficionado a la fotografía reunió un archivo de casi 15.000 imágenes de obras flamencas, fotos realizadas por él mismo anotadas con el estado de conservación, origen, atribución y localización de cada obra. Y es que su habilidad para descubrir obras de arte mejoraba gracias a la ventaja que le proporcionaba tamaño archivo de fotografías.

Como todo historiador de arte que se precie Max Friedlände reunió una pequeña colección personal de arte, una vez fallecido (1959) y en gran parte en homenaje a su labor, la Gemäldegalerie de Berlín (la pinacoteca nacional alemana) compró este cuadrito (32×25 cms) procedente de su colección personal.

El cuadro de Cristo hablando con una mujer propiedad de 
Max Friedlände

Se trata de una escena al aire libre de Cristo hablando con una mujer atribuido al Monogramista de Brunswijk, un pintor de escenas religiosas pero también de típicas escenas holandesas de tabernas (predecesor de Brueghel el Viejo).

 Así fotografió Friedländer el cuadrito para su archivo:

Cristo hablando con una mujer. (ca. 1530-1535). Atribuido al Monogramista de Brunswijk. Foto RKD.

Pero nuestro experto sabía algo más, y es que este cuadro era probablemente parte de otro de mayor tamaño porque tenía una curiosa particularidad, en su esquina inferior derecha había rastros de un pelo ondulante que parecía pertenecer a una cabeza a tamaño real. 

Amplia al máximo el lado derecho para ver los bucles.

Por otro lado andaba por esos mundos del arte un cuadro de una mujer joven tocando un laúd, obra atribuida a Jan van Hemessen (1500-1566) un maestro flamenco de temática religiosa del cual Friedlände pensaba que era la misma persona que el Monogramista de Brunswijk.

Los expertos ya se habían dado cuenta de que la obra parecía tener un misterioso recuadro añadido en la esquina superior izquierda. 

Joven con laúd y partituras (ca. 1530-1535). Atribuido a Jan van Hemessen. Foto RKD.

Detalle en el que seguramente Friedländer ya había caído porque esta obra aparece entre su extensa colección de fotografías y recordad que además sospechaba que este pintor y el del cuadrito podían ser la misma persona.

Se distingue perfectamente la zona añadida, salvajemente recortada por algún anticuario sin escrúpulos para hacer un 2×1

Casualidad o no, justo un año después de su muerte, en 1959, la pinacoteca de Berlín compra en Nueva York el cuadro de la joven.

Ahora simplemente bastaba colocar el cuadrito sobre la Joven con laúd para comprobar que las medidas, los restos del pelo y un marco de una ventana encajaban perfectamente.

Aunque el cuadro no se restaura y reintegra completamente hasta 1994, hoy luce así de bien:


Eso sí, bajo un un nuevo título e interpretación, ahora hablamos del cuadro de María Magdalena, al fondo Cristo con Marta que cuenta el momento en el que Cristo visita la casa de Marta y María.

Cuando Jesus y sus discípulos iban de camino, llegaron a un pueblo donde una mujer llamada Marta le abrió su casa. Tenía una hermana llamada María, quién se sentó a los pies del Señor escuchando lo que él decía. Pero Marta estaba ocupada con las tareas que tenían que ser hechas. Vino a él y le preguntó, “Señor, no te importa que mi hermana me ha dejado para hacer todo el trabajo yo sola? Dile que me ayude!” “Marta, Marta,” el Señor contestó, “estás preocupada y molesta por muchas cosas, pero sólo una cosa es necesaria. María ha escogido lo qué es mejor, y no le será quitada.”

Y también una nueva atribución, aunque se mantiene la doble autoría: Monogramista de Brunswijk para el cuadrito (que llamaremos Cristo hablando con Marta en casa de María Magdalena) y se atribuye al taller de Jan Sanders van Hemessen la figura central (que ahora llamaríamos María Magdalena con laúd y partitura). 

Y por esta razón decimos tres cuadros en uno, porque debido a su separación no era posible interpretarlo correctamente y ha sido hasta tres obras distintas.

Fuentes: Jstor, Wikipedia (1, 2Twitter y Google Books